Giovani Caroglio se encuentra detenido desde principios de julio cuando cayó junto a sus dos hermanos y algunos socios por presuntas estafas millonarias a través de sus empresas Cripto Country y We Are Capital. En los últimos días, el joven emprendedor decidió declarar en el expediente, sostuvo que es inocente y denunció extorsiones por parte de los denunciantes de la causa que lidera del fiscal de Delitos Económicos Hernán Ríos.

“Tuve mucho miedo porque no sabía de lo que era capaz esa gente”, dijo Giovani Caroglio en la indagatoria que le tomaron el miércoles, poco más de una semana después de ser imputado como jefe de una asociación ilícita.

La situación a la que se refiere el acusado, tuvo su inicio en marzo de 2022, época en la que debía comunicarles a los clientes de uno de sus emprendimientos de que habían perdido el dinero invertido en el mercado cripto.

La gente que te prestó dinero (los clientes) no están a costumbrados a perder. Cobra o cobran, así que fijate qué les vas a decir, pero vayas a decir que perdiste la plata porque te van a ir a buscar y te van a matar”, le aconsejó un amigo en ese momento.

Giovani Caroglio aseguró que tomó esa recomendación y esa fue la única vez que mintió a los damnificados, que lo hizo por “miedo” y por todo lo que vivió se quiso “quitar la vida”.

A partir de allí entró en mora con los mutuantes, quienes habían aportado importantes cantidades de dinero, apostando a que Caroglio iba a hacer crecer esa inversión a través de su empresa.

Según el presunto jefe del denominado “clan Caroglio”, el contrato que firmaron los clientes tenía una cláusula que trataba sobre los “riesgos” de la inversión que estaban haciendo y que, pese a eso, les terminó devolviendo el dinero aportado.

Continuando con su declaración, apuntó contra uno de los denunciantes que tiene la causa de las presuntas criptoestafas, quien durante varios meses lo habría extorsionado: “Pagame cuanto antes porque vas preso, tengo amigos fiscales y conozco abogados pesados”, le habría dicho en un intercambio de mensajes.

También afirmó que su hermano Gitanjalil -está imputado por estafa, pero quedó en libertad- sufrió aprietes por parte de un abogado que fue enviado por uno de los clientes. Incluso, aportó una lista de unas 14 personas que, según él, fueron parte de las amenazas.

“Mi abogada anexará esa denuncia dentro de unos días, ya que ahora a todas las personas que me extorsionaron y me amenazaron voy a denunciarlas. Nunca me animé por miedo”, agregó Giovani.

Por último, Caroglio insistió con que sus negocios no son una estafa y que “lo que está haciendo la Fiscalía va a ser una pérdida de tiempo”.

Giovani Caroglio se encuentra con prisión preventiva e imputado por casi 50 hechos de estafa -se suman denuncias casi a diario- y también como jefe de una asociación ilícita, de la que, de acuerdo con la instrucción, también formaban parte sus hermanos Genaro y Gitanjilal, el chileno Breuer VargasJuan Ignacio Manduca Suraci y Lucas Matías Zalazar Guerrero.

La semana pasada, Gitanjalil Caroglio, Manduca y Zalazar fueron liberados mediante el pago de cauciones de entre 10.000.000 y 500.000 pesos; mientras que el resto de los acusados permanecen con en prisión. Si bien la Justicia les otorgó el beneficio de la domiciliaria, aún no rindieron las fianzas de 30.000.000 que les fijó la jueza María Cerdera.

Fuente: El Sol

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