Este plan de regreso, que espera el ok final del Gobierno Nacional y la mesa sanitaria, supone la vuelta a los entrenamientos hacia fines de abril o principios de mayo. Luego, habría una pretemporada de dos a tres semana como vienen pidiendo los cuerpos técnicos, para que la pelota vuelva a rodar oficialmente a fines de mayo o primeros días de junio.

Según pudo corroborar Doble Amarilla, este regreso a los entrenamientos se hará siguiendo un estricto protocolo para evitar el igreso del coronavirus a los vestuarios. Así, se imitará lo diseñado por la LaLiga de España y esta semana implementado por la Bundesliga en Alemania. Es decir, primero hacer prácticas con turnos de dos o tres jugadores para luego ir incrementando la cantidad paulatinamente.

Descenso y torneo de 30 equipos

Sin Copa América (pospuesta para 2021), la intención es completar la Copa de la Superliga, siempre y cuando la pandemia lo permita. Pero aquí la primera gran novedad. El plan incluye la anulación de los descensos para esta temporada y contempla dos ascensos desde la Primera Nacional a la Primera División (futura Liga Nacional). Así imperará la teoría del ‘no castigo’. Es decir, no se castiga a los que pelean por el ascenso y tampoco a los que tuvieron un escenario atípico y podrían perder la categoría.

Estos dos ascensos y ningún descenso generan un escenario inevitable: la próxima temporada se jugará con 26 equipos. Pero no es lo único, ya que el proyecto a largo plazo plantea un escenario de engrosamiento de la categoría hasta llegar a 30 equipos dentro de dos temporada, algo que ya reinó en la élite del fútbol argentino entre 2015 y 2017.

Para ello, las siguientes dos temporadas (2020/21 y 2021/22) contarán con cuatro ascensos y dos descensos en una reforma que también prevé modificaciones en las categorías del ascenso. Es decir en la próxima temporada serán 26 equipos, la siguiente 28 y la siguiente se llegará al número mágico.

Más allá del efecto coronavirus, uno de los argumentos centrales para que no haya descensos tiene que ver la polémica aplicación del control financiero hecho el año pasado por Superliga. Muchos dirigentes, entre ellos los que impulsaron la vuelta a la AFA, entienden que SAF castigó a algunos y fue benévola con otros. Así perdonó a clubes como Independiente, San Lorenzo y Huracán o hizo la vista gorda con River, que internamente reconoce retrasos en pagos. Sin embargo, otros clubes que siempre estuvieron al día (por ejemplo Gimnasia), tienen que penar en zonas de descenso. Esto, sumado a que en medio de una crisis es difícil castigar a alguien con el descenso, son los argumentos de peso para esta decisión.

Técnicamente hay que dar una serie de pasos. Primero se va a tener que reformar el reglamento y el torneo de la Superliga. Para eso, se planea una Asamblea Extraordinaria de SAF. Y luego, esos cambios deberán ser refrendados en la Asamblea de AFA que tiene fecha para el 19 de mayo. Un dato central: tanto Claudio Tapia como Marcelo Tinelli están de acuerdo con el cambio, por lo que ya se empieza a ver una sintonía entre AFA y Superliga, que en unos meses serán lo mismo. Pero, por otro lado, el diseño de los no descensos y del torneo de 30 también tiene el visto buenos del titular de Futbolistas Argentinos Agremiados, Sergio Marchi. Ahora restará la mirada del resto de los equipos, aunque tendría cómoda mayoría.

¿Cómo quedaría la TV?

Otro gran tema es la TV. Para la televisión de este torneo, habrá incorporación de un actor, tal como había adelantado Doble Amarilla hace tiempo: la TV Pública. En el esquema que se imaginan en la sede de Viamonte, esta nueva pantalla tendrá 3 partidos la próxima temporada, 4 en la siguiente y 5 a partir de la 2022/23. Así Fox y Turner trasmitirán sólo 10 partidos (20 equipos) que es el número ideal que siempre plantearon. Solución salomónica: contento el Estado y contentas las cadenas que explotan los derechos audiovisuales.

El fútbol argentino ya tiene un plan para la etapa post pandemia del coronavirus, que planea una salida integral a tres temporadas, con más equipos en la élite, y una reforma integral en las restantes categorías.

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